martes, 22 de marzo de 2011

Violencia y desmadre generalizados.

Estamos a un año y medio de las elecciones presidenciales y me parece que el escenario está puesto para que tengamos un clima de violencia y terror durante las campañas políticas.

Me explico. Hay un consenso general respecto de que las acciones emprendidas por Calderón en contra del "crimen organizado" respondieron a la necesidad de obtener la legitimidad no encontrada en las urnas. También es un hecho que el tema de los derechos humanos se ha visto dañado debido al incremento de las acciones del ejército y la armada en los operativos realizados en el marco de esta primero llamada guerra y ahora rebautizada como lucha. Es decir pues, que las actividades -que por lo demás no tienen sustento constitucional- de las fuerzas armadas en las calles, como policías, han vulnerado las garantías individuales y los derechos humanos de muchos connacionales, ya que también es un hecho que la preparación militar es enfocada a que los soldados actúen en circunstancias de guerra y no como simples policías. 

Esta situación sola ya ha generado cierto temor -por supuesto fundado- en un sector de la sociedad -sobre todo en aquellos que hemos sido críticos de la forma en como se ha generado y propiciado la violencia en todo el territorio nacional- respecto de que la presencia del ejército en las calles, por una parte, y la generación del clima de violencia tan exacerbado, sea un ingrediente más para inhibir la participación política de la ciudadanía en los asuntos electorales en particular, pero en general en su participación política.

La razón es simple, la violencia genera violencia, y aunque parezca esto un lugar común, nunca desde la guerra cristera en el México pos revolucionario, ha sido tan palpable. En efecto, hemos sido testigos de como una guerra sin planeación, ha generado un espiral de violencia sin precedente en nuestra historia. La cantidad de muertos que señalan las cifras oficiales y no oficiales, ronda los 35 mil muertos, número suficiente como para asegurar que lo que sucede en México es una especie de guerra civil, donde mexicanos que luchan por controlar cierto territorio matan a otros mexicanos que tratan de defenderlo y al mismo tiempo expandirse, y a su vez se van en contra del gobierno que los persigue y al que acusan de participar parcialmente, es decir, apoyando a alguno de los bandos, y en medio de esa lucha el resto de la población que no participa y sin embargo es víctima directa de esta guerra.

En este contexto, surgen expresiones de la oficialidad en la que abiertamente se asegura que a los "violentos" se les combate con la misma violencia. Es el caso del general retirado Bibiano Villa, quien se ha dedicado a la lucha contra el narco desde la posición de seguridad pública de un par de entidades federativas. Él dice -palabras más, palabras menos- que cuando encuentra narcos los mata sin piedad, pues hacen más daño a la sociedad estando vivos, amén de cuando a él lo agarren ellos no tendrán piedad para acabar con él.

Este es otro síntoma del desmadre generalizado en el que nos encontramos pues cuando la autoridad actúa de este modo, en nada se diferencia de aquello que se supone está combatiendo; no hay que olvidar que a las autoridades les asiste la ley, que esa ley está de su lado y que si de pronto la ley no funciona, eso estás más relacionado a que la legislación está diseñada -se supone- para funcionar en tiempos de paz, y que no hay adecuación de la ley para un combate como el que se dice se está llevando a cabo, lo que hace todavía más peligroso este tipo de acciones pues queda demostrado que no había una estrategia clara y definida cuando se decidió emprender las mismas.

Sin embargo, resulta más grave que otro sector de la población apoye estas medidas, lo que quiere decir que hay personas que comienzan a preferir la violencia de facto institucionalizada que, no está de más decirlo, se encuentra completamente fuera de la ley; es decir, la autoridad actuando de manera extralegal y con visos de un incipiente apoyo popular. Nada peor nos puede suceder.

Me pasó con un compañero en la facultad, él es policía federal, y en uno de sus trabajos que además pretende presentar como tema de tesis para titularse, asegura que el estado de derecho simplemente le estorba para hacer su trabajo, que a los criminales no los pueden torturar aunque se lo merezcan debido a las leyes que son restrictivas y no permiten que ellos -los policías- realicen su trabajo ¡Así piensan! (Y yo tengo su escrito).

El problema es la estrategia, el problema es la manera en que decidieron atacar el problema, los motivos, sobe todo, que los llevaron a tomar la decisión. Imaginemos ahora esta disposición de la población para aceptar que las autoridades utilicen métodos extralegales y actúen como los mismos criminales, acostumbrados todos a esas actuaciones del ejército de manera formal y del ejército camuflajeado a través de sus generales retirados; imaginemos ahora una contienda presidencial en donde Calderón se ha dado a la tarea de no dejar que regrese el PRI a Los Pinos, como Fox lo hizo con López Obrador con los resultados que todos conocemos, ahora sumémosle el clima de violencia (y desmadre) generalizado en el que nos encontramos: espero equivocarme.

---Alexred---

P.S. La industria petrolera en México durante un tiempo fue palanca de desarrollo y orgullo nacionales; después dejó de ser nuestra para convertirse en apoyo financiero de los gobiernos priistas al mismo tiempo que sólo permitió el saqueo para unos cuantos, es decir, PEMEX desde entonces no ha sido de todos los mexicanos, pero servía a intereses del gobierno en turno y alcanzaba para el reparto del botín. Una década de gobiernos panistas han completado el desmembramiento de PEMEX y su industria. En lugar de hacer una empresa que sirva para los intereses nacionales, que además mantiene a flote a los gobiernos de corte neoliberal, han decidido repartir el pastel a intereses extranjeros pasando por encima de la Constitución. Se nos va pues una última oportunidad para aspirar al desarrollo nacional. Requiem por PEMEX... y por la viabilidad del país entero.

viernes, 11 de marzo de 2011

Operación Distracción 2

En un ejercicio de análisis/debate en una de mis materias en el posgrado, discutíamos sobre lo que significaba la visita de Calderón la semana pasada a Estados Unidos para entrevistarse con su homólogo Barack Obama.

Me llamó mucho la atención que la discusión se basara en dos temas, la supuesta premura de la visita, que en franca alineación con lo que se dice en los medios, mis compañeros decían que fue básicamente para que Calderón rindiera cuentas acerca del asesinato del agente de migración ocurrido en una carretera mexicana; el segundo punto se refería a la situación del embajador estadounidense acreditado en México respecto de sus relación con el gobierno mexicano, dañada sobre todo por los informes publicados por Wikileaks en los que el Embajador da cuenta a su gobierno de la situación política prevaleciente en nuestro país. Está situación, decían en igual alineación con lo que se dice en los medios de comunicación, provocaría que Calderón solicitara el retiro del diplomático a su homólogo.

Respecto del primer punto, una compañera que trabaja en una dependencia federal que maneja o por lo menos sabe de esos asuntos, dio una información que me pareció relevante. Ella decía que no había que confundirse ni mezclar las cosas, pues la reunión en los términos en que se llevó a cabo, se planeó desde la última visita que realizó la Secretaria de Estado de nuestros vecinos del norte, Hillary Clinton; reunión que se caracterizó por la urgencia con la que se organizó precisamente por la revelación de los cables -secretos- que serían difundidos en México; por lo que se descartaba la coyuntura del asesinato como causa de la visita de Calderón a aquel país. Explicó que es muy complicado empatar las agendas de los mandatarios y, dadas las circunstancias, la visita de la Clinton fue parte de una especie de operación destinada a paliar de manera rápida, los posibles efectos de la revelación de los multimencionados cables, ante la imposibilidad de que lo hiciera el propio Obama, al final para eso es la Secretaria de Estado.

Me quedo con esta explicación, sin obviar que el tema seguro fue tratado, pues para los estadounidenses ese tipo de cosas son consideradas como agravios y, tal como se mencionó en la entrega anterior, la velocidad con que se dio con los presuntos responsables del asesinato del agente estadounidense, me hace pensar en una acción en la que la inteligencia de aquel país tuvo una participación directa. Sólo hay que destacar que entonces hubo un pésimo manejo de comunicación por parte del equipo encargado de ello en los Pinos y en SRE.

El segundo punto, la mayoría se inclinó por la solicitud de retiro del embajador "incómodo". Según la información en periódicos, se hablo de ello, es decir Calderón solicito el cambio de embajador. Todos conocemos el resultado: el Departamento de Estado señaló en conferencia de prensa un día después de la visita presidencial mexicana, que no tendría porque mover al embajador Pascual, pues -si no mal recuerdo, pues cito de memoria- está prestando un excelente servicio a su país. Es decir, no lo van a mover.

Yo pregunté que por qué tendrían que mover al embajador, bajo qué argumento -ya que esa fue la opinión de la mayoría en el salón-.

Aquí mi explicación: La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1964 (fecha en que entró en vigor) establece como una de las funciones principales de la misión diplomática, de la cual el embajador es el jefe, la de "enterarse por todos los medios lícitos de las condiciones y la evolución de los acontecimientos en el estado receptor e informar sobre ello al Estado acreditante"(Art. 3d). 

De lo anterior se desprende que los informes que el embajador realizó y envió a su gobierno, se encuentran dentro del marco legal internacional del que México es parte, no hay que olvidar que dichos cables son secretos y que su difusión se debe a una filtración que tuvo como origen al mismo gobierno estadounidense por lo que la secrecía diplomática, también protegida y regulada por esta Convención, no fue violada, al menos no por otro Estado, en ningún caso. Es decir, el Embajador realizó su trabajo, y sus opiniones, como tales,  se encuentran matizadas de la subjetividad, del punto de vista de quien las escribe, las cuales son válidas para el país receptor que lo acreditado como su representante. Por eso el "espaldarazo" a la labor del Sr. Pascual por parte de su gobierno.

Sin embargo, el gobierno mexicano, si es cierto como se maneja en la información política de los periódicos nacionales que está molesto con el embajador al grado de llevar al nivel más bajo la interlocución con él, hubiera podido realizar otras acciones permitidas por la vía diplomática -y está es otra de las razones por las que la coyuntura no da para pensar que fue otro de los motivos del viaje- como la declaración de persona non grata, y apegarse a la Convención.

Me explico. El artículo 9 de la Convención citada, nos dice que en cualquier momento el Estado receptor podrá declarar a cualquier miembro de la misión como persona non grata, lo que en la práctica significa su expulsión, sin tener que exponer los motivos de su decisión. Es decir, existen los mecanismos para solicitar/obligar la salida del embajador, pero me parece que no es el caso, me parece que no se solicitó eso, de ser así, la respuesta del gobierno estadounidense seguro significa un "portazo en la naríz" a Calderón, lo que en vez de fortalecerlo lo debilita más. Sin embargo, hay señales que permiten pensar que no es el caso, como la presencia de Pascual en la respectiva ceremonia protocolaria en Estados Unidos con los Jefes de Estado, por ejemplo.

La discusión sobre el asunto del Embajador es entonces una cortina de humo para distraer la atención de otras cosas que son más importantes, como el asunto no aclarado de las actividades del agente que fue asesinado. Además, como lo mencionó la misma compañera, de ser el caso, el retiro del embajador en México mandaría la señal de un movimiento de todos los embajadores involucrados en el asunto Wikileaks, y esto sí es como más complicado, aunque no dudo que la constante publicación de más y más cables desgasten necesariamente al Embajador y definitivamente tenga que salir, pero esto llevará un poco más de tiempo.

---Alexred---

P.S.

El conflicto entre las televisoras y la compañía telefónica da una excelente oportunidad para acabar con los monopolios y arreglar esos mercados, oportunidad dada por ellos mismos, los detentadores de esos monopolios. El problema son las autoridades que o no tienen la fuerza o son parciales. ¡Lástima!



viernes, 25 de febrero de 2011

Operación distracción.

El 21 de abril de 1914, los marines ocuparon el puerto de Veracruz, en el contexto de la lucha del ejército Constitucionalista contra el ejército Federal, específicamente contra el gobierno del tirano Huerta, este hecho significó la segunda invasión estadounidense a México; el pretexto fue -y cito de memoria- un incidente con unos marinos borrachos en Tampico, fueron detenidos por autoridades de la localidad pues habían hecho algunas estupideces, su detención fue considerada como un acto de agravio por la marina gringa que solicitó como reparación moral que se ondeara la bandera de Estados Unidos en el puerto y se le rindieran honores con cañonazos y todo. Ante la negativa, la invasión. Según Adolfo Gilly, la representación de la nación fue tomada por Carranza, quien exigió al gobierno invasor la inmediata salida de sus tropas. 

El 15 de marzo de 1916, el general Pershing incursionó en el territorio mexicano con 12 mil hombres con la intención de encontrar al general Francisco Villa, quién apenas seis días antes había atacado la ciudad de Columbus, en la que representó la única invasión sufrida por el vecino del norte, y la única invasión latinoamericana hecha en ese territorio. Una vez más Carranza, ahora como presidente, tomo medidas serias e importantes, que desembocaron incluso en enfrentamientos entre el ejército federal, a su mando, y el ejército yanki.

En la época del México pos revolucionario -en el plano nacional- y en el marco de la Guerra Fría -en el plano internacional-, el discurso del aparato gubernamental mexicano fue de contención contra acciones estadounidenses lo que junto con los hechos históricos, sembró en la población un espíritu antiyanqui, sin embargo, documentos desclasificados y hechos públicos de agencias de inteligencia de ese país, revelan una estrecha colaboración de prominentes políticos -incluidos presidentes- con estas dependencias. Se manejaba pues, un doble discurso, al interior se fomentaba el nacionalismo necesario para la sobrevivencia del sistema y por el otro se cooperaba con la inteligencia estadounidense, también necesaria para su sobrevivencia. Si bien es una conducta hipócrita, no se puede dejar de ver la importancia y la necesidad de la cooperación con los estadounidenses.

En abril de 1990, fue secuestrado en Guadalajara y llevado a territorio Estadounidense el Doctor Álvarez Machain, ubicado por la inteligencia de ese país como participante en el secuestro y tortura del agente antinarcóticos de la DEA, Enrique Camarena en 1985 en la misma ciudad. En esa ocasión hubo una importante reacción del gobierno mexicano que involucró notas diplomáticas y acciones políticas y legales. Se comprobó que los agentes de la DEA estuvieron absolutamente involucrados en el secuestro de Álvarez Machain. 

A pesar del colaboracionismo, el gobierno mexicano se cuidó mucho de proteger en la forma (y en este país forma es fondo) la cuestión tan delicada referente a la soberanía y la importancia de mostrar al Estado en su conjunto, con capacidad para resolver esos problemas.

Hoy, el (¿)gobierno(?) de Calderón está enfrascado en un conflicto diplomático con el gobierno francés derivado de la detención, juicio y sentencia de una una ciudadana francesa  (Florence Cassez) en México, encontrada culpable por la autoridades mexicanas de secuestro y otras cosas. El problema no es banal, la defensa alega que el procedimiento estuvo viciado, hay que recordar que el flamante procurador general se le ocurrió la brillantísima idea de montar la captura de una banda de secuestradores que ya habían sido capturados, para la televisión, inaugurando así lo que en evidente tono de burla se ha dado por llamar García Luna Productions. Este hecho tiene per se, interesantes cosas para analizar, como el derecho de las personas a tener un juicio justo con un procedimiento igual de justo, qué es precisamente uno de los temas de la defensa, la violación de los derechos de la ciudadana francesa vulnerados por las ocurrencias mediáticas del procurador general (dice una compañera del posgrado, y pienso que no le falta razón, que como es posible que exijamos que se repongan los juicios a los connancionales condenados a muerte en los Estados Unidos por cuestiones de procedimiento, y este pasando lo que está pasando con este caso; vale la pena mencionar que sin embargo no se ha podido demostrar su inocencia. Complicado ¿no creen?)

Pues bien el presidente francés ha exigido que México cumpla con el compromiso adquirido en la Convención de Estrasburgo, en la que los países se comprometen a repatriar a las personas que tengan en sus cárceles purgando condenas, para que éstas sean cumplidas en sus países de origen. Sólo que Francia realizó una reserva que indica que ellos podrán adecuar las sentencias de acuerdo con sus leyes, dicha reserva no fue aceptada por México y esto ha resultado en la negativa de repatriar a Florence pues significaría que su castigo pudiera ser de mucho menos tiempo y podría salir en libertad en algunos años. En un contexto en el que el presidente de Francia esta teniendo problemas de política interior, el caso se ha convertido en un bandera nacionalista y ha sido llevado a los extremos que ahora todos conocemos, pues la posición del gobierno mexicano ha sido clara, puntual, contundente, en defensa de las instituciones mexicanas, y ha dejado muy en claro que no tolerará una presión como la que está tratando de ejercer el gobierno galo. Más si osare un extraño enemigo... Bien. Bien.

Sin embargo, y hay que decirlo, esto se ha convertido en una cortina de humo, que exalta los ánimos nacionalistas y patrioteros de los mexicanos, y que nos hace no ver, o no darle la importancia a la actitud entreguista y que a todas luces vulnera nuestra soberanía respecto de los estadounidenses. 

En el marco de primero de la guerra contra los terroristas, y ahora la "lucha" contra el crimen organizado,  los gobiernos panistas han otorgado concesiones que por muchas décadas, los priistas se negaron a otorgar, al menos formalmente. Hoy la política de seguridad nacional está sujetada a la política de seguridad nacional de los Estados Unidos, esta "guerra" que no era guerra y que ya no lo es formalmente, esta insertada en este esquema. El Plan Mérida ha significado la autorización de operaciones de inteligencia del aquel gobierno en este país y de la presencia activa en términos cualitativos y cuantitativos, de sus agentes.

Ya un subsecretario militar de aquel país, dijo hace unos días que ante la ola de violencia en México se ha considerado incluso iniciar operaciones militares en México, después se desdijo. El asesinato del agente especial Jaime Zapata ocurrido el 15 de febrero pasado, detonó una serie de reacciones y declaraciones entre las que destacan el anuncio de la participación directa de agentes estadounidenses en la investigación para encontrar a los asesinos.

Curiosamente, ayer el ejército presentó al presunto culpable y sus cómplices, en un acto de eficiencia sin comparación. 

¿La captura fue resultado de las inteligencia militar mexicana, o sólo presentó a los detenidos para no generar suspicacias? ¿Estamos ante la abierta participación de agentes estadounidenses en territorio mexicano? ¿Eso quiere decir que el gobierno de aquel país reconoce de facto la incapacidad del Estado Mexicano y su gobierno para actuar? 

Por otra parte abre otras interrogantes relacionadas con la situación local: ¿Acaso se necesita ser ciudadano estadounidense para que se resuelvan con tal eficacia los asesinatos de mexicanos en nuestro propio territorio nacional? Ahí está el lamentabilísimo caso de la familia Reyes Salazar.

Esto si es fuerte... y justo a un año de las elecciones federales.

Por eso en clase afirmé que me parecía que Sarkozy y Calderón estaban ya de acuerdo. La obra se llama Operación distracción.


---Alexred---

PS Esta semana regresó al aire Carmen Aristegui ¡Felicidades!

PS2 En el caso de la colisión entre las principales empresas de telecomunicaciones ¿dónde está la autoridad?

martes, 8 de febrero de 2011

Desde la Ciencia Política...

La finalidad de toda ciencia es generar conocimiento que nos permita explicar los fenómenos que suceden en nuestro alrededor, y las ciencias sociales en general se abocan a la tarea de tratar de entender los fenómenos sociales, por qué suceden, sus posibles consecuencias e incluso, su propósito va más allá de la mera explicación causal, intentan también adelantarse a posibles acontecimientos a través de la elaboración de escenarios posibles, basados en información real del presente obtenida, por supuesto, por medio del método científico.

En este sentido, la Ciencia Política se encarga del estudio de los fenómenos que tienen que ver con el poder, sus relaciones, sus actores y de la administración de éste y sus recursos, y siempre con apoyo de otras ciencias. Uno de estos fenómenos, es la política entendida como el ejercicio de poder, la lucha por acceder a él y por mantenerlo. Sin embargo, la política -y su ciencia- son responsables del desarrollo -o no- de las sociedades, a través de la política se establecen los lineamientos que permiten el mejoramiento o protección de grupos vulnerables, la obtención de recursos económicos y humanos para impulsar sectores económicos o grupos sociales o áreas estratégicas, etc. 

La política es pues, mucho más que el acceso al poder, sin embargo, es una parte sustantiva y la ciencia política se encarga de estudiar todos los fenómenos que lo rodean -dicho sea esto en términos simples-. 

Uno de las obras más importante en la ciencia política es El príncipe, de Maquiavelo, en esta obra, se separa por primera vez la moral de los asuntos de poder, y el libro se convierte en un especie de manual para acceder el poder y conservarlo -también en términos simples-; aquí el axioma aquel de que el fin justifica los medios, la cual no es una frase textual de Maquiavelo, más sin embargo es una de las que mejor lo representan. Más adelante, algunos siglos después,  Webber decía que la moral del hombre de Estado no puede ser la moral de las demás personas debido a las responsabilidades que aquel tiene.

Lo que quiero establecer es que hay una ciencia que se aboca al estudio del poder, y a través de ella podemos explicar nuestra realidad política ¿A dónde quiero llegar? Pues al momento actual de nuestra política. Desde el punto de vista más simple de la ciencia política, lo que está haciendo el grupo que detenta el poder, es valerse de todos los medios a su alcance y disposición para conservarlo. Este gobierno (y todos) es resultado de eso -ya se saben el camino pues-.

En lo personal no me alarma el hecho de que sucedan cosas como Guerrero la semana anterior o Baja California el domingo pasado, pues obedece a una lucha legítima por el poder, de hecho se inscribe en el contexto de institucionalidad que tanta falta nos hizo durante todo el siglo XIX y después de la lucha revolucionaria del siglo pasado. Basta recordar las muertes ocurridas por la lucha por la presidencia desde la sucesión de Carranza. Hemos dejado muy atrás los tiempos en que el poder se diputaba a balazos. En cambio, si bien en el contexto de los procesos de elección de candidatos en cada partido para cada cargo de elección popular, se siguen dando algunas "bajas", la lucha por el poder no significa mayor violencia que la de las acusaciones que se hacen los contendientes.

El problema es otro -desde mi punto de vista- y tiene que ver con el mismo discurso falaz de la misma clase política acerca del Estado de derecho, me refiero a la democracia. Las elecciones se han convertido en el único medio que tiene la ciudadanía para participar en la toma de decisiones, peor aún, ni siquiera en eso sino que única y exclusivamente sirven para legitimar el arribo a cargos de elección popular y la situación se agrava -sí, se agrava- cuando incluso, hay la sospecha -fundada- de que el voto no se respeta.

Además, encontramos que los partidos políticos dejan de ser presentadores de opciones ideológicas que deriven en opciones de gobierno diferentes unos de otros, y vemos como son los mismos políticos, personalmente o a través de terceros, que incluso pueden ser familiares -directos o indirectos- quienes compiten entre sí, sin importar las siglas del partido  que los representen: en Guerrero, entidad mal  gobernada por un perredista, el PAN se alía con el PRD y postulan a un priista cuyo pasado está vinculado con la represión ¡sufrida por los mismos perredistas!, en franca competencia con otro candidato fuerte, del PRI, que además es su primo.

Así las cosas, lamentablemente en el escenario político nacional está sucediendo lo que en el mercado capitalista globalizado, y el mejor ejemplo lo encontramos en un comercial de Coca Cola (cito de memoria): porque sabemos que las buenas acciones se regresan contamos con más de 50 marcas diferentes para que puedas elegir la que mejor se acomode a tus gustos y necesidades ¡Qué tal la perla que describe el "libre mercado"! Pues así o peor se encuentra nuestra política.

Conclusión: desde el punto de vista de la Ciencia Política, el fenómeno de las alianzas político/electorales  responde a la lucha legítima por el poder, el problema tiene que ver con la oferta política, pero más aún, con la demanda. Mientras la sociedad no tome conciencia de lo sus necesidades y derechos, y lo que puede hacer, la situación seguirá igual pues los políticos no necesitan proponer, tan sólo les seguirá bastando con aventar mierda pa'rriba, y seguirá ganando quien lo haga más y mejor.

Seguro el PRD será traicionado por el PAN cuando la coyuntura así lo indique.

---Alexred---

P.S. Se le pide a Carmen Aristegui que lea un documento en el que se disculpa por el manejo de la nota sobre la manta en el Congreso que acusa a Calderón de borracho. La presidencia dice que no hubo presión en el caso Aristegui -punto per se cuestionable-. ¿Quién solicitó las disculpas, suponiendo que existiera el agravio?

sábado, 29 de enero de 2011

Poder soberano y poder disciplinario


El 1 de diciembre de 2006, Felipe Calderón tomo posesión como presidente de México, en medio de un conflicto pos electoral que ciño sobre él el fantasma de la ilegalidad. Esta situación provocó dos cosas inmediatas respecto de la misma toma de posesión que generarían a la postre consecuencias respecto de la forma en como nos relacionamos con el poder; por una parte, que la ceremonia de cambio de poder tal cual se plantea en la Constitución, es decir, la ceremonia ante el Congreso de la Unión en la que el Ejecutivo toma posesión del cargo, a través de la recepción de los símbolos de poder de parte del presidente saliente, fuera atropellada e incluso, el nuevo presidente tuvo que entrar por la puerta trasera y en medio del bullicio de la oposición que prentendía –o al menos eso se hizo creer- evitar el ceremonial, y en segundo lugar, previendo que esto sucedería, que horas antes, en sesión privada y televisada, el presidente decidió que era buena idea recibir la banda presidencial de las manos de un cadete del Colegio Militar.
Esto es importante porque me permite ejemplificar a partir de lo que Foucault menciona sobre el poder soberano y el poder disciplinario: Mientras el poder soberano se manifiesta a través de los símbolos de la fuerza resplandeciente del individuo que lo posee, el poder disciplinario es un poder discreto, repartido; es un poder que funciona en red y cuya visibilidad sólo radica en la docilidad y en la sumisión de aquellos sobre quienes se ejerce en silencio (El poder siquiátrico, Foucault).
Pues bien, ante el desaseo de las elecciones y su dudosa convalidación[1] y ante la falta de legitimidad que el conflicto había generado, esos símbolos de poder no pudieron brillar en el individuo que ahora los reclamaba para sí, es decir el poder soberano se encontraba por decir los menos ensombrecido, por lo que se tuvo que recurrir al uso de otros símbolos de poder que apoyaran y le imprimieran un poco de la fuerza propia a los símbolo caídos en opacidad; por eso el uso del ejército –el H. Colegio Militar, en este caso- en ceremonia privada.
Sin embargo, también ese fue un mensaje, un adelanto de lo que sucedería durante el nuevo mandato: un gobernante que se apoya de las fuerzas armadas para tomar posesión del cargo seguramente intentará gobernar con ellas, o por ellas ¿acaso eso no es un golpe de Estado?
Pero quiero llegar al punto del poder disciplinario, pues si atendemos la definición dada por Foucault y la contextualizamos, el –entonces- nuevo gobierno utilizó los mecanismos de este poder para comenzar a legitimarse.
En efecto, desde mi punto de vista, el proceso de legitimación puede o no efectuarse con el concurso de la población, simplemente se trata de demostrar que se tiene el poder y que se además puede ser ejercido, con todas sus consecuencias. En este caso fue sin el concurso de la población –debemos recordar que técnicamente, sólo la tercera parte de la votación registrada fue favorable a Calderón, y a demás, que votó menos del 60% de la población (58.55%)*-; así, a partir de la toma de protesta resguardada por militares, se comenzó con el siguiente paso, a saber, la militarización del país so pretexto de una declaración de guerra al narcotráfico, comenzaba así el proceso de legitimación del poder, a través del ejercicio del poder disciplinario, mostrando su momento cumbre con la crisis de la influenza suscitada en la primavera del 2009, en un contexto de violencia generalizada y creciente derivada de la lucha contra el narcotráfico, cuando se decidió paralizar la economía nacional a través de la orden de no salir de nuestras casas para no resultar contagiados de una enfermedad nueva y, se aseguraba, letal. El objetivo estaba cumplido, se demostró tanto en el plano nacional como en el internacional, que aunque no se tuviera idea de cómo administrar un país, se ejercía el poder con todas sus consecuencias, amén que ya se tenía el control de los dineros públicos.
Hoy, vivimos en un clima de violencia creciente –más de 30,000 muertos, una auténtica guerra civil- y se nos hace creer que no hay opciones, todos los actores políticos y económicos nos venden la idea de que es el camino correcto, es decir, no importa que durante la crisis internacional hemos sido el país que más se ha hundido, sin contar a Haíti, debido en parte a la incapacidad gubernamental de prepararse para sortear una crisis que se venía anunciando por lo menos tres años antes de que sucediera, y seguimos sin avanzar, ante la falta de un proyecto claro; no se plantean alternativas que permitan reestructurar el tejido social: empleo, salarios dignos, alternativas para jóvenes, atención a grupos vulnerables, acceso a educación, combate a la corrupción[2], etc.
Si volteamos a ver nuestra realidad, podemos observar que no es la misma realidad que la clase dirigente de nuestra sociedad, y peor todavía, no hay sensibilidad política ni social de ésta clase respecto de la realidad que se vive en el grueso de la población.
Si la tesis es que es la sociedad la que debe tomar las riendas del control político del país (Defender la Sociedad, Foucault), en México estamos perfectamente alejados de está aspiración, todos los actores que convergen alrededor del poder –medios de comunicación, instituciones políticas, ecónomicas –nacionales e internacionales, cúpula empresarial, cúpula sindical, actores políticos, fuerza pública, dirigentes políticos, autoridades administrativas, etc.- son parte de una maquinaria compleja donde cada unos tiene un papel específico, y que nos acerca más al cumplimiento de eso que Foucault ha descrito como poder disciplinario.
Bibliografía
Foucalt, M. El poder siquiátrico, Tres Cantos, Madrid, 2005.
Foucalt, M. Defender la sociedad, FCE, Buenos Aires, 2000.
Foucalt, M. Vigilar y Castigar, Editorial Siglo XXI, décimo segunda edición en español, México, 1987.
---Alexred---

P.S. Sigo preguntando ¿Cuánto más vamos a soportar?

[1] Es importante mencionar que el autor comparte la idea de que las elecciones debieron invalidarse por las múltiples irregularidades que se presentaron antes, durante y después de la votación.
* Fuente: IFE
[2] Sólo por poner un ejemplo que nos permita ejemplificar la gravedad de la situación que en este campo nos encontramos, Foucault dice acerca de un proceso de cambio en la manera en que se castigaba durante la transición en el Ancien Régime: … la economía de los ilegalismos se ha reestructurado con el desarrollo de la sociedad capitalista. Se ha separado el ilegalismo de los bienes del de los derechos. Separación que cubre una oposición de clases, ya que, de una parte, el ilegalismo más accesible a las clases populares habrá de ser el de los bienes: transferencia violenta de las propiedades; y, de otra , la burguesía se reservará el ilegalismo de los derechos: la posibilidad de eludir sus propios reglamentos y sus propias leyes; de asegurar todo un inmenso sector de la circulación económica por un juego que se despliega en los márgenes de la legislación, márgenes previstos por sus silencios, o liberados por una tolerancia de hecho. Y esta gran redistribución de los ilegalismos se traducirá incluso por una especialización de los circuitos judiciales: para los ilegalismos de bienes –para el robo-, los tribunales ordinarios y los castigos; para los ilegalismos de derechos –fraudes, evasiones fiscales, operaciones comerciales irregulares-, unas jurisdicciones especiales con transacciones, componendas, multas atenuadas, etc. La burguesía se ha reservado la esfera fecunda del ilegalismo de los derechos. Foucalt, M. Vigilar y Castigar, Editorial Siglo XXI, décimo segunda edición en español, México, 1987, p 91. Ahora si bien esta situación no ha cambiado, en México los actos de corrupción de la élite y todo los que Foucault señala como ilegalismos de la burguesía en el siglo XVIII, es aplicable a la actualidad.

viernes, 7 de enero de 2011

Entre la nada y lo que tenemos (es decir... nada).

México es un país bizarro.

Durante años, muchos años, en México se peleo mucho por la transparencia en la cosa pública, por la "democracia" (apertura democrática), por una serie de libertades como la de expresión -muy importante, de hecho libertad básica en una sociedad democrática- o la de imprenta, estrechamente relacionada con la anterior.

En el año 2000, con la derrota en el PRI en las urnas, se pensaba que se podría avanzar en algunos de estos aspectos aunque fuera sólo un poco. Hoy, aquellos que criticaban duramente el régimen hacen como que gobiernan - y lo hacen mal- montados en los restos de la estructura autoritaria que gobernó durante 70 años -e insisto, lo hacen mal- olvidando de manera muy conveniente aquellos reclamos hechos como oposición.

Dispendio, corrupción, mala administración, obscuridad en la rendición de cuentas, son algunas de las características de los gobiernos de ahora. Pero si bien el gobierno federal es el caso más emblemático, no es el único, los gobernadores locales han convertido a sus estados en sus pequeños feudos personales de los que además disponen de grandes recursos económicos cuyo uso no se ve reflejado en una mejor calidad de vida para la población, y sin embargo si vemos una clase política que vive bien, más que bien, sin necesidades, enriquecida, en contraste con el grueso de la población que cada día se encuentra más en el polo opuesto, empobrecida.

No sólo ellos, ahora más que en otras épocas, encontramos "intelectuales orgánicos", líderes de opinión que en televisión abierta, defienden abiertamente el stablishment, refugiados en su credenciales de académicos; hijos de políticos prominentes, miembros de aquello mismo que defienden, los he escuchado decir, por ejemplo, y a propósito de los cables difundidos por Wikyleaks, que es necesaria para la función gubernamental la secrecía, ¿no deberían ser ellos los que defiendan el derecho a la información pública? 

También los escuchamos y los leemos anunciando un rompimiento violento, inminente, entre los personajes de izquierda con mayores posibilidades de contender con éxito en la elección presidencial del 2012, en aras de limpiar el camino a un PRI que ahora habla de "alimañas, tepocatas y víboras prietas"; o de discusiones sobre una clase media en México que, según ellos, está creciendo -aunque sea de mente, pura actitud clasemediera- en un país donde el desempleo está a niveles indignantes, y el desempeño económico es pero que en tiempos de De la Madrid.

México es un país bizarro, hasta Salinas anda hablando de que es tiempo de dejar atrás la visión de los neoliberales pero sin caer en el extremo de los populistas, lo dice el personaje que más utilizó ambos conceptos de manera directa en la práctica, y Fernández de Cevallos es una víctima de su propia fama: "la falsa imagen de que soy un hombre multimillonario" acusa quien ha ganado juicios multimillonarios y hasta mandó construir lo que se llegó a denominar "la carretera del amor"... ¡pobre hombre!

Mientras tanto seguimos con un modelo económico que ha fracasado de tal manera que hoy quienes dicen gobernar son los peores en los treinta años que lleva generando pobreza y devastación social, insensibles a las necesidades de la sociedad, siguen saqueando al país, ganando sueldos superiores a sus pares en países desarrollados, como si se merecieran lo que ganan, eso sí, el sueldo mínimo es inferior a los ¡60 pesos por día! Y la gasolina sigue subiendo para alcanzar los estándares de los precios internacionales, ¿y los salarios? ¿y el empleo? ¿y la seguridad?...

¿Y los mexicanos, hasta cuándo?

---Alexred---

P.S.  El PAN no tiene presencia en el Estado de México y mucho menos un personaje que pueda representar una esperanza de quitarle la gubernatura al PRI -pero eso no es novedad, tampoco la tienen para contender por la presidencia- por eso la decisión de Alejandro Encinas de encabezar la unidad de izquierda en esa entidad resulta además de interesante, importante. Habrá que ver.

martes, 21 de diciembre de 2010

¡Ya basta!

Anoche, en un programa de análisis político, en el once, Francisco Paoli Bolio decía que un Estado no puede ser fallido cuando ni siquiera éste existe, es decir, acusaba que los hechos ocurridos durante esta semana mostraban de manera muy clara que el Estado mexicano no existía no sólo en amplias zonas del país, sino además, en actividades institucionales.

¡Claro! De qué otra manera se puede explicar la fuga de 156 presos de una cárcel en Tamaulipas, los cuales salieron por donde salen los empleados ¡156 presos! Eso es igual a una liberación masiva anticipada e ilegal. ¿Dónde están las autoridades? ¿Dónde los responsables? Acaso son los mismos...

¡Claro! De qué otra manera se puede explicar el homicidio de una mujer que venía realizando una protesta pública por el fallo que un trío de jueces corruptos había hecho a favor del asesino confeso de su hija, ¡en frente del palacio de gobierno del Estado de Chihuahua! Según información periodística, la madre había ya denunciado amenazas recibidas contra su vida ¿Y las autoridades a'pa? Precisamente el secretario de Gobernación acababa de pedir una vez más que los ciudadanos nos quitáramos el miedo para combatir y denunciar a los criminales: ahí esta el resultado.

¡Claro! De qué otra forma nos podemos explicar el desastre ocurrido en San Martín Texmelucan, debido a una fuga de un ducto de Pemex. Haya sido una fuga por ordeña del ducto o por una falla del mismo, lo podemos calificar de crimen de Estado, por acción o por omisión, ¿o qué, de verdad Pemex no tiene identificadas las fugas? ¿pues qué no Pemex y su red de distribución son asunto de seguridad nacional? Una vez más ¿dónde putas están los responsables? Fue un accidente, dicen, sí, pero los accidentes suceden porque alguien no hizo bien su trabajo, y esta tragedia es de una tal magnitud que familias enteras murieron calcinadas dentro de sus hogares por no poder escapar de las llamas.

Estamos hartos, estamos hasta la madre de la incompetencia gubernamental, de su "El gobierno federal lamenta profundamente..." ¿Y luego? ¿Eso para que nos sirve? O peor: "El gobierno federal condena los hechos..." Cómo si ellos no fueran responsables por su negligencia, por su incapacidad. Ahora la PGR dice que llegarán hasta el fondo, lo que en buen mexicano significa QUE NO VA A PASAR NADA. 

Así estamos en México, perdidos entre las ineptitud de unas autoridades corruptas y el crimen organizado, que dicho sea de paso, mantiene la economía funcionando.

---Alexred---

P.S. Mientras tanto la liberación de Diego Fernández ha venido a significar una buena noticia con la que se pretende mandar al olvido muy propio de los mexicanos, las grandes tragedias que nos aquejan. Pero esto será materia de otro Psycho...

sábado, 11 de diciembre de 2010

Michoacán y la guerra

La situación que viven los habitantes de Michoacán, derivada de los enfrentamientos armados que durante está semana han tenido lugar en una extensa región de esta entidad, es por demás preocupante. Y es que con sólo darle una revisada a las primeras planas de los periódicos de los últimos días, no puedo dejar de pensar en el sufrimiento de nuestros connacionales en aquella zona.

Detengamonos un momento a pensar en lo difícil que debe ser la vida en aquel lugar cuando no conforme con sufrir las penurias de un modelo económico que los obliga -de hecho nos obliga a todos- a percibir ingresos insuficientes, derechos sociales, si los hay, mermados, desempleo, pocas sino nulas expectativas de desarrollo, mala distribución de la riqueza y un largo etcétera que incluye interminables crisis económicas, también tienen que lidiar con los problemas generados por una economía informal pero multimillonaria, ilegal, peligrosa y amenazante, pero que sin embargo, resulta que se presenta como opción para muchas personas que ven en el narcotráfico una  oportunidad para, de entrada sobrevivir.

Es un hecho que los ingresos generados por el narcotráfico han permitido que, a pesar de las recurrentes crisis que el modelo genera, la economía no se detenga y la crisis actual no sea más profunda, y que por estas mismas razones, el control del tráfico de estupefacientes y las actividades ilícitas concurrentes que éste genera, sea una prioridad en la política de cualquier gobierno. Es una realidad que entendió muy bien el régimen anterior y supo controlar, no en balde perduraron tantos años en el poder. El nuevo gobierno, no ha tenido nunca ese control, aunque si buscó participación en un negocio que, insisto, ha permitido que la economía del país no se haya derrumbado... más.

Mientras tanto, la gente tiene necesariamente que buscar opciones para encontrar sus sustento, esas opciones no han sido encontradas en los cauces legales, es decir, no han existido políticas que permitan que la población en su mayoría pueda obtener una satisfacción mínima de sus necesidades, esa quizá es la atracción del narcotráfico. No significa que todos estén metidos en el negocio, pero todos somos propensos, vulnerables ante él. Asimismo, el asunto toma matices más peligrosos cuando la economía formal se ve obligada a participar, ya por coacción, ya por necesidad, porque entonces el dinero sucio, que necesita limpiarse, busca los canales en los que pueda entrar en la economía, y lo peor reproducirse.

Si a estos factores le agregamos la falta de una estrategia clara y bien definida que pueda traducirse en una verdadera lucha contra el negocio ilegal; la falta de coordinación entre las policías; la falta de confianza de la gente hacía sus instituciones; la corrupción imperante en todos los niveles de gobierno; así como la ineficiencia de la autoridad, tenemos como resultado la pérdida de control del Estado sobre extensas zonas del país, así como la impresión -bien fundada- de que más bien los métodos utilizados hasta el momento están dirigidos a contener y a amedrentar a una sociedad que en muchos lugares comienza a organizarse y a cuestionar fuertemente al mismo gobierno y sus prácticas.

En este contexto, no puedo dejar de pensar los problemas que para la gente ocasiona una situación de enfrentamiento como el que está ocurriendo en Michoacán; con un gobierno propenso a reprimir a aquellos que piensa que le pueden causar problemas, hay que recordar Atenco, donde la policía actuó en contra de las población civil sin distinción alguna y con una amplia cobertura mediática, por eso me cuesta creer las cifras de "nueve muertos" con tantos días de batalla de gran intensidad y con una cobertura menos extensa, ofrecidas por el gobierno y reproducidas por los medios de comunicación, y que además la población civil no se haya visto afectada más que con el no menos lamentable saldo de un bebé muerto.

Se necesita urgentemente alguien capaz de resolver este problema. Mientras tanto, solidaridad con Michoacán.

---Alexred---

P.S. Pero que tal el incremento de los salarios de la alta burocracia por concepto de "Bono de Riesgo" por una actividad a la que ellos decidieron dedicarse, y que por lo mismo se les paga; bono de riesgo por un riesgo que en realidad no toman, yo quisiera saber si los militares que están en el frente de batalla tienen un "bono de riesgo" por hacer una tarea que ellos no decidieron ni les corresponde hacer y por la cual en verdad se arriesgan.

martes, 30 de noviembre de 2010

Sobre Acapulco y las drogas.

Este fin de semana estuve en Acapulco con un par de buenos amigos. La primera vez que fui allá solo, sin la tutela de adultos -ni tíos, ni padres, ni primos grandes, nadie pues, más que la pura cuatitud- tenía yo dieciséis años, era el más chico de un grupo de seis amigos cuya edades, con excepción de la mía, fluctuaban de entre los diecisiete y los veinte años.

La mayor preocupación de nuestros padres estaba relacionada con el nivel de alcohol que un muchacho a esa edad es capaz de consumir y las consecuencias que esto nos podía acarrear; sin embargo, todos que ya trabajábamos, conseguimos los permisos necesarios una vez obtenido el dinero para el viaje, baste recordar que esto fue tres meses antes de la devaluación del 94. Y en efecto, la verdad nos la pasamos de maravilla y por supuesto, pedísimos todos. Aun así, es importante mencionar que de alguna manera todos nos cuidamos entre nosotros mismos y sí, lo más en lo que nos excedimos fue en eso del alcohol durante las tres noches que duró nuestro viaje. Si bien no éramos ajenos a la existencia de las drogas, como no las buscábamos, tampoco nos topamos con ellas, recuerdo perfecto que llegamos incluso a caminar dando tumbos por la Costera sin ningún temor. Desde entonces he regresado a Acapulco muchas veces  con  diferentes circunstancias.

Sin embargo, hoy, a muchos años de distancia, y después de cuatro años en que fui la última vez, las cosas han cambiado completamente, para empezar,  en esta ocasión fui yo el mayor de mis amigos, y aunque igual tomamos una buena dosis de alcohol, la verdad es que aprovechamos el tiempo que pudimos para dormir; además, la preocupación de nuestras familias estaba ahora relacionada con el nivel de violencia que se vive en el puerto, como en gran parte del país. 

En está ocasión vi un Acapulco semi vació, con los antros llenos de niños acapulqueños, seguramente menores de edad como yo en mi primer viaje, celebrando en las barras libres que hay sobre la Costera, es decir había más locales que turistas el sábado en la noche, por lo menos en la zona en la que me encontraba que es además la zona de mayor concentración popular y algo que era aun más diferente y que llamo mi atención: toda la noche una persona -que fue la misma- se nos acercó varias veces -por lo menos cada que pasábamos de un antro a otro- ofreciendo cualquier tipo de droga. 

Este es uno de los puntos por lo que no creo en la "guerra" de Calderón contra el crimen organizado; ya lo he expuesto en este espacio, hace falta más que armas una estrategia que permita seguir la ruta de los dineros que el tráfico ilegal genera, pero hace más falta una política social generadora de oportunidades que permita alejar a los jóvenes de la tentación que genera el dinero que se gana por traficar drogas y de las drogas mismas. 

Ahora, si bien las cifras demuestran que no somos un país consumidor, que sólo el 5% de la población ha probado algún tipo de droga, en comparación con el 45% de la población de nuestro vecino del norte,  también es cierto que es más fácil que los jóvenes puedan acceder a ellas, y ésta es otra de las razones por las que no creo en las "bondades" de esta guerra que no es guerra, pues el dealer actuaba con total desparpajo en un área sumamente concurrida sin esconderse de nadie, en un puerto que se supone controlan el ejército y la marina, y con el auxilio de los cadeneros de los antros, con los que platicaba e incluso por los que era soccorrido cuando necesitaba, por ejemplo, agua. 

¿De verdad se puede actuar así con ese grado de impunidad? Pues sí, yo lo ví.

---Alexred----

P.S.
Pero que tal el presidente hablando de los logros de los (des)gobiernos panistas, y la importancia de su "lucha contra el crimen organizado"

lunes, 15 de noviembre de 2010

Veinte años de Orgullo Puma

El lunes 14 de noviembre de 1990 tome mi primera clase en la UNAM; en efecto, fue mi primer día en Iniciación Universitaria, es decir primer año de secundaria.

Han pasado veinte años desde entonces; veinte años como orgulloso universitario; veinte años, una licenciatura, otra por terminar, un diplomado, múltiples curso, la mitad de un posgrado, muchos logros académicos, más deportivos: campeonatos, subcampeonatos, dos eliminatorias nacionales, muchas selecciones en prepa 2, una selección universitaria; muy buenas experiencias como actor de teatro en la prepa; muchas campañas políticas a nivel estudiantil -incluso en la universidad gane una competencia política- y a nivel dirección de planteles; hasta una huelga.

Sin embargo, vivir en la UNAM también es crecer, aprender, madurar, experimentar, amar, aprender, controlar, descontrolar, jugar, trabajar.

A la UNAM ingresé a la edad de 12 años a la Escuela Nacional Preparatoria. Desde ese entonces he visto a mucha gente desertar, desaparecer de la Universidad Nacional de diferentes maneras. Me considero un sobreviviente. Y es que la Universidad tiene múltiples brazos que te atrapan y te pierden, para bien o para mal.

Pero también, en la UNAM he conocido la amistad verdadera, mis mejores amigos son, en su mayoría orgullosos universitarios, algunos de ellos son esa familia que yo escogí. A muchos los he dejado de ver, sin embargo se llevaron consigo un pedazo de mi corazón.

La Universidad Nacional me ha dado muchas cosas, la mayor parte de lo que he hecho, tengo, y he tenido, se lo debo a ella; ya lo dije mis amigos, pero también tantos y tantos corazones; amores efímeros pero también aquellos que dejan en el alma una huella profunda; oportunidades laborales, gente importante, hasta clases he dado.

Grandes triunfos, grandes fracasos; momentos de gran felicidad y de gran tristeza y la UNAM siempre ha estado ahí para mi, de hecho para todo el que a ella se acerca.

Hoy soy un profesionista con alma universitaria, con un fuerte compromiso con la sociedad a la que le debo la oportunidad de tener una educación universitaria, a la que le debo la oportunidad de acceder a un mejor nivel de vida, que de otra forma, y dadas las circunstancias, jamás hubiera podido alcanzar.

La UNAM me ha dado hasta hoy: una preparación académica que día a día sigo intentando mejorar; grandes amigos; grandes hermanos; una gran cantidad de sobrinos, hijos de éstos; alegrías; triunfos; esperanza; la oportunidad de conocer a grandes profesores, algunos de los cuales me han brindado su amistad; muchas mujeres: buenas amigas, novias, amantes y grandes amores. Sin todos ellos el camino siempre, siempre, hubiese sido -y sería- más difícil. Pero también me ha dado la oportunidad de aprender a razonar, a discernir, a disentir, a discutir, a cuestionar, a proponer, a luchar, a alcanzar metas y objetivos, a aprender de los fracasos y demás golpes, a estudiar, a aprender, incluso hasta a enseñar, a compartir, a decir sí, a decir no, a forjar mi carácter, a modularlo.

En el año de la huelga, participe en un movimiento que defendía la idea de que se podía encontrar una solución intermedia al problema de las cuotas; nunca atenté contra el movimiento que defendió la huelga hasta el último momento; lo combatí buscando establecer un diálogo con ellos y con las autoridades, pues me parecía increíble que en una universidad como la UNAM se pudieran polarizar tanto las posiciones. Por supuesto no lo logramos, estoy orgulloso de lo que hice en ese momento porque representó la defensa ardua de una posición compartida por un gran número de universitarios,  y sin embargo, el día de hoy sería el primero en defender la gratuidad de la educación en la UNAM. Hasta eso he recibido de ella: la capacidad para cambiar de opinión en congruencia conmigo mismo y con ese compromiso adquirido con la sociedad quien en realidad es la que financia una Universidad que se encuentra entre las primeras de mundo y es la primera en América Latina.

Hoy tengo treinta y dos años de edad, y estoy comprometido con la UNAM. Como estudiante tengo el compromiso de obtener el máximo aprovechamiento posible; como profesionista, el de servir a la sociedad; como persona, el de colaborar como UNAMITA en la formación de un país más justo, más equitativo. Así colaboraré con mi aportación a engrandecer a esta Gran Universidad.

Es lo menos que puede hacer por todo lo que la UNAM me ha dado. Ese es para mi el verdadero sentido del Orgullo Universitario.

POR MI RAZA HABLARÁ EL ESPÍRITU.

---Mario Alexandro Morales---

P.S.
A partir de hoy retomo con regularidad las publicaciones en el blogg. Ofrezco una sincera disculpa a todos los amigos que me siguen. En compensación intentaré mezclar entregas que tengan un fuerte contenido crítico a la clase política en general pero a la barbaridades de la actual administración, con el ánimo de denunciar lo que están haciendo, porque lo están haciendo mal.


jueves, 7 de octubre de 2010

La conmemoración del dos de octubre

Festejar.
(Del italiano festeggiare). 
1. tr. Celebrar algo con fiestas.
2. tr. Hacer festejos en obsequio de alguien.
3. tr. Requebrar a una mujer.
4. tr. Procurar captarse el amor de una mujer.
5. prnl. Divertirse, recrearse.

Celebrar.
(Del lat. celebrāre).
1. tr. Conmemorar, festejar una fecha, un acontecimiento. Celebramos el cumpleaños de Juan.
2. tr. Alabar, aplaudir algo. Celebro tu sabia decisión. Era u. también apl. a pers.
3. tr. Reverenciar, venerar solemnemente con culto público los misterios de la religión y la memoria de sus santos.
4. tr. Realizar un acto, una reunión, un espectáculo, etc. U. t. c. prnl.
5. tr. decir misa. U. t. c. intr.

Conmemorar
(Del lat. commemorāre).
1. tr. Hacer memoria o conmemoración.

Conmemoración.
(Del lat. commemoratĭo, -ōnis).
1. f. Memoria o recuerdo que se hace de alguien o algo, especialmente si se celebra con un acto o ceremonia.
2. f. En el oficio eclesiástico, memoria que se hace de un santo, feria, vigilia o infraoctava en las vísperas, laudes y misa, cuando el rezo del día es de otro santo o festividad mayor.

Han pasado 42 años y se siguen llevando a cabo marchas en memoria de los acontecimientos del 2 de octubre de 1968, en la que en la Plaza de la Tres Culturas en Tlatelolco, un mitin de estudiantes fue reprimido brutalmente por el gobierno a través del ejército y otras corporaciones de la fuerza pública.

En la escuela discutíamos sobre la vigencia de la marcha, si aún tiene relevancia, y en general coincidimos que efectivamente no se debe borrar de la memoria lo ocurrido esa tarde en la Ciudad de México, sin embargo las opiniones acerca de la marcha fueron encontradas -duramente encontradas-. Yo defendí que la marcha sirve como manifestación tangible de la memoria colectiva de un acto que en mi opinión, fue el resultado de una serie de manifestaciones que evidenciaban la inconformidad con el sistema y a su vez, significó el hito que marca la historia política y social de México; en efecto, México no volvió a ser el mismo después de la matanza. Asimismo, el dos de octubre respondió a un movimiento cultural y político -en ese orden- a nivel internacional, en donde los jóvenes fueron quienes decidieron revelarse y tomar el control de sus vidas exigiendo el reconocimiento y la apertura de espacios que hasta ese momento les eran negados, este último argumento, si bien no lo dije yo, también fue aceptado por todos.

Pues bien, la reacción del gobierno mexicano es lo que no debemos olvidar, aunque es cierto que las marchas se han convertido en algunos casos -lamentables-, en la ocasión para realizar actos de vandalismo, el espíritu de la manifestación sigue latente.

Por eso inicié esta entrega con las definiciones de las palabras festejar, celebrar, conmemorar y conmemoración, para hacer evidente la diferencia entre las palabras como tales y como acciones. Todo lo que se hace el dos de octubre sirve para conmemorar lo sucedido, para recordarnos que no podemos permitir que ningún gobierno vuelva a realizar una acción como esa y quedar impune, para reflexionar. Esa quizá es la diferencia entre la celebración en el sentido que está señalado y su acepción primera; no perder la memoria y entender el contexto en el que sucedieron aquellos actos, y así tomar decisiones que seguramente definirán nuestro futuro; esto lo tenemos que hacer nosotros pues a la autoridad gubernamental no le interesa, por eso nos han ofrecido el circo -carísimo por cierto- en el que se convirtieron los doscientos años de independencia, festejo, fiesta, nada de reflexión, nada de autocrítica, nada de evaluación del presente, mucho menos proyección real hacia el futuro... nada de nada, nada más que circo.

¡DOS DE OCTUBRE NO SE OLVIDA!

---Alexred---

P.S. El fracaso jurídico de lo que se ha denominado el michoacanazo pone en evidencia -una vez más- al gobierno federal, el problema es que o fue una acción partidista con fines electorales, cosa que es muy grave, o el resultado se debe a una mala actuación del sistema de procuración de justicia federal, lo que es más grave; en cualquier caso todo se resume a una sola palabra: CORRUPCIÓN.  

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Vicisitudes de una fiesta que dejó de serlo.

Hablamos la semana pasada sobre lo que significaría el festejo por el Bicentenario, un monumental desmadre coronado por el "Coloso", escultura de 20 metros de altura que representa quién sabe qué, pero que tiene la cara de un General acusado de traidor en tiempos de Huerta, ante un Zócalo que se llenó con entre cincuenta y cien mil espectadores, depende de quien dé la cifra, y con la invitación de todas las autoridades a que la gente siguiera desde la comodidad del hogar, el pachangón -yo conozco gente cercana que no fue por temor a un atentado-.

Pero la ceremonia del desfile tuvo varias situaciones dignas de analizar, aunque sea de manera breve. Hay que decir que el desfile del 16 de septiembre ha sido la fiesta de las fuerzas armadas, de la milicia, una oportunidad de recibir, en un ambiente completamente festivo, la admiración del pueblo, de la masa; esto sin menoscabo de la importancia institucional que representa tal despliegue militar.

Este año el contexto es diferente, primero por lo sustantivo, la conmemoración de los doscientos años; segundo, la lucha que Calderón decidió emprender para obtener legitimidad y mantener a la gente asustada y metida en sus casas -y ahora también vemos que a buena parte de la clase política-; y tercero, el claro desgaste por la exposición de las fuerzas armadas en el cumplimiento de tareas que no le corresponden, y la interacción con la población.

Pero el desfile militar dejó de serlo en sentido estricto; si bien, la respuesta de la gente, por lo menos en la Ciudad de México, fue bastante positiva pues la gente se desbordó -literalmente- para ver pasar al ejército, situación que debo confesar, no dejó de sorprenderme pues incluso aplaudió al contingente durante su paso. En este contexto, las autoridades encargadas del desfile decidieron que sería una buena idea aprovechar la euforia de la gente por el contingente militar, para hacer desfilar a la Policía Federal -las diferentes agrupaciones del cuerpo policiaco de la Secretaría de Seguridad Federal-.

Esto me confirma el problema conceptual que existe en el gobierno federal: la policía participando en desfiles militares, los militares haciendo las labores de la policía, y me cuentan que totalmente improvisados se presentaron a la primera práctica y en la segunda llegaron con formaciones, aditamentos y cánticos mal copiados de las fuerzas armadas; el día del desfile sus cantos fueron los más bélicos que yo escuche.

Por otra parte, habría que investigar acerca de las amenazas recibidas hacia el desfile militar que provocaron entre otras medidas de seguridad, que los militares llevaran sus armas cargadas para poder repeler algún ataque. Mientras la gente veía, disfrutaba y admiraba el contingente, una buena parte del mismo desfilaba con un alto grado de estrés, de temor... y con armas cargadas.

Al final, el desfile se convirtió en esa fiesta para el pueblo en comunión con sus fuerzas armadas que, al menos en la Ciudad, parece que sigue teniendo un alto grado de aceptación, respeto y admiración a pesar de las circunstancias en las que se encuentra este país, pero en definitiva, las cosas han cambiado.

---Alexred---

P.S. Qué pasa con las autoridades del Distrito Federal que insisten también en que la gente no salga de sus casas. Las lluvias de hace algunas semanas que no llegaron en todo el fin de semana, la "invitación" a seguir los festejos por televisión y ahora otra vez las lluvias que nunca llegaron -afortunadamente-.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Detalles de un país independiente en su cumpleaños

Bernardo Bátiz escribió el lunes en la Jornada que la mejor forma de celebrar la independencia sería siendo independientes. Me llamó mucho la atención tal contundencia en la frase que me hizo reflexionar.

En efecto, hoy comienza la celebración de los doscientos años de que Miguel Hidalgo, al descubrirse la conspiración, reunió a algunos miles de hombres para levantarse en armas contra la corona española ocupada por los franceses. Sin embargo, según cuentan los historiadores, no fue el quince en la noche que esto sucedió, sino durante la madrugada del dieciséis. 

¿Por qué entonces celebramos el quince?  La respuesta la encontramos en la historia, resulta que un día Don Porfirio decidió que era una buena idea que el país celebrara dos acontecimientos tan importantes en la misma fecha; así, con el pretexto de que la ceremonia del "Grito" resultaba complicada hacerla en la madrugada del dieciséis, la instituyó el quince para celebrar también su cumpleaños, finalmente recordemos que Porfirio Díaz fue un dictador y como tal se comportaba. También debemos recordar que si en algún momento hemos sido menos independientes además de ahora, fue en la época de Don Porfirio.

Los gobiernos emanados de la Revolución nunca cambiaron eso -hablo de la dependencia y la fiesta por supuesto-, y la ceremonia de conmemoración se convirtió en la oportunidad del presidente en turno para arengar el fervor nacionalista sin importar la situación del país.

Durante doscientos años de independencia, nunca hemos sido independientes, para Palabras Aparte escribí que en realidad siempre dependimos de los empréstitos extranjeros en las primeras décadas de la Nación, de la tecnología europea y sus productos manufacturados, de la ideología del viejo continente y la influencia política americana, del imperialismo británico primero y del gringo después, de las aspiraciones napoleónicas así como de las ambiciones de nuestros vecinos del norte. Más tarde, de sus inversiones con contratos leoninos que si bien contribuyeron a al industrialización del país, frenaron su desarrollo político y social.

Hoy tenemos un país con una gran deuda pública interna y externa, nunca antes dependimos tanto del extranjero, al grado que las decisiones importantes en materia financiera por ejemplo, no las podemos tomar nosotros; la denominada guerra contra el crimen organizado tiene al país envuelto en una especie de guerra civil -un periodista dijo que nunca tantos mexicanos habían matado a tantos mexicanos y pienso que tiene razón (Ciro Gómez Leyva, Milenio 15/09/10)-; la educación está en su nivel más bajo y las autoridades se empeñan en producir generaciones de mano de obra barata y pobre; ni que decir de la inversión en desarrollo científico y tecnológico, simplemente no existe; las decisiones del gobierno en materia de seguridad competen a las autoridades estadounidenses; el petróleo, el gas, la electricidad, las telecomunicaciones, en vez de servir como palanca del desarrollo nacional, han servido sólo para el enriquecimiento de unos cuantos; dos terceras partes de la población viven en pobreza y de estos, la mitad en pobreza extrema; no hay empleo; la segunda fuente de ingresos a la nación proviene del narcotráfico; tenemos autoridades corruptas, clase política rica, pueblo empobrecido y humillado, y ahora aterrorizado.

Por si fuera poco, sin tener muchos motivos para celebrar, esta fecha pudo significar un respiro para la población en su conjunto, sin embargo, se decidió hacer un festejo suntuoso (más de dos mil millones de pesos), fatuo, soso, sin nada importante, magno, digno de un festejo por doscientos años de vida, en donde la verbena popular fuera la causa principal de la alegría. Al contrario, las mismas autoridades invitan a ver los festejos por televisión, la marca del sexenio: esto es para puros cuates... para que arriesgarse pues.

El país se desmorona, se hunde y sigue sin tocar fondo, tan es así que la fiesta ha sido secuestrada por los mismos que secuestraron al país hace cuatro años. ¡Qué lástima!

---Alexred---

P.S. Les recomiendo "El infierno", gran película.

jueves, 9 de septiembre de 2010

México igual que Colombia...

Las declaraciones de la secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton, acerca de que la situación en México es como la de Colombia en 1990, han puesto de nervios a más de uno de nuestros ilustres y masiosares políticos. Y no es para menos, pues es como si sus peores pesadillas se estuvieran volviendo realidad.

¿Alguno recuerda el humillante proceso de certificación por el que tenía que pasar México en los años noventa para acceder a recursos de los programas de lucha contra el narcotráfico de aquel país? Pues todos los políticos condenaban en ese entonces tal proceso aduciendo razones de soberanía nacional y acusando una injerencia en los asuntos nacionales por parte de otro gobierno que además -parafraseando a doña Sor Juan Inés de la Cruz- es razón de lo mismo que acusaba en ese momento, antes y aún ahora. Es decir, en México se quería acceder a los recursos sin pasar por el "humillante" proceso de certificación.

Un día nuestros vecinos consumidores/certificadores decidieron complacer a los políticos mexicanos y el proceso de certificación desapareció durante el gobierno de Ernesto Zedillo, y la colaboración y acceso a recursos estadounidenses continuó, así como el trasiego de estupefacientes que significa un millonario negocio.

Pero llegaron los panistas y creyeron necesario participar en el negocio, entonces le dieron salida a uno de los traficantes más importantes entonces recluido en uno de los penales federales de alta seguridad: el Chapo.

Hoy podemos saber gracias a las múltiples quejas del (¿)gobierno(?) en turno, que en el sexenio de Fox se dejó de hacer mucho para combatir al narcotráfico, sin embargo mucha de la gente que participó en ese periodo sigue en las mismas áreas ahora.

Bueno, pues ahora tenemos una estrecha colaboración -injerencista, entreguista- militar, policiaca, de inteligencia, económica, política a través del llamado Plan Mérida, con los Estados Unidos, que pareciera más bien una injerencia directa en el gran negocio que significa el tráfico de estupefacientes, así como un control directo de los Estados Unidos en posibles procesos de revuelta social, propios de un régimen opresor y empobrecedor de las masas (cualquier parecido con Colombia es mera coincidencia).

Sin embargo no sólo es este contexto en el que debemos leer tales declaraciones, sino también lo que significa: en mi opinión es una acusación a todo el sistema y sus dirigentes, lo que quiere decir que, al igual que en Colombia, hay personajes de alto nivel de la política metidos en el negocio, y los Estados Unidos saben quienes son y están jugando con esa información para ver de quién sacan más ventaja. También anuncia (entre líneas) su intención de solicitar más atribuciones, mayor intervención, lo que significa que veremos como van solicitando participación directa de sus agentes civiles y militares (cosa que no dudo que ya esté sucediendo de manera "secreta"), pudiendo llegar al extremo de querer instalar bases militares -esto es más difícil pero seguro van a insistir-.

Así, con esas declaraciones, Clinton apunta a todos, población, políticos y autoridades civiles y militares de lado de los "buenos" y al crimen organizado en el otro bando, quienes al final son los que manejan los dineros.

---Alexred---

P.S.
Comienzan a circular versiones periodísticas sobre la verdadera forma en que se atrapó a La Barbie (cfr. El Universal de hoy 9 de septiembre) y García Luna a pesar de todo sigue firme en su puesto.

martes, 31 de agosto de 2010

Sobre la sucesión...

Vicente Fox inauguró una nueva forma de hacer realizar campaña política como aspirante a la presidencia. En efecto, el hecho de hacer públicas sus aspiraciones y trabajar desde el gobierno de Guanajuato en favor de sí mismo con muchos años de anticipación le permitió tomar ventaja de los aspirantes de su propio partido y, una vez en la campaña formal, iniciar también con algunas ventajas propias de la exposición tan prolongada en los medios de comunicación.

Sin embargo, hay que recordar que toda su campaña la hizo bajo el régimen de un priista que odiaba a su partido pero controlaba todo lo que el régimen impuesto por el PRI le permitía controlar -incluso, a ese mismo partido-. Así fue que cuando a Fox le tocó ser perseguido por sus propios demonios, no pudo más que tratar de controlar al único personaje que no quería dentro de su propio partido, que además fue el último de todos los precandidatos de los partidos "importantes" en alzar la mano. En este caso, el desorden generalizado se debía a que, a diferencia de su antecesor, Fox no controlaba nada.

En está ocasión, si bien las circunstancias son completamente diferentes, hay un gran parecido en la forma en cómo se están presentando los acontecimientos que tienen que ver con la sucesión presidencial.

La tesis expuesta en este espacio afirma que Calderón está buscando la forma de quedarse en el poder o bien, imponer a su sucesor. Para ello, ha desplegado toda una campaña de terror -de hecho la misma lo llevó a posicionarse en el mapa político en la campaña por la presidencia al tratar de restarle puntos a López Obrador- contra la población en general, buscando primero, la legitimidad no encontrada de manera formal; en segundo lugar, contener de manera inmediata cualquier intento de revuelta social y en tercer lugar, la inacción social formal representada por el sufragio, es decir, evitar que la gente vaya a las urnas a votar presa del miedo.

A lo anterior habría que agregar un elemento del que nadie ha hablado: la campaña emprendida por Calderón incluye ahora a la misma clase política que ha manifestado ya bajas importantes y que se ve acechada, acorralada por la supuesta guerra -que ya no es guerra- declarada de manera unilateral por el presidente, al crimen organizado. Aquí es importante hacer una aclaración, no dudo que haya personajes de la política inmiscuidos en diversos grados con el crimen organizado, sin embargo, casos como el de Fernández de Cevallos o de los candidatos asesinados en Tamaulipas (para alcalde municipal del PAN y el candidato a gobernador por el PRI) los circunscribo a asuntos más de tipo político que criminal.

En este sentido, hay que ver y oír al presidente, estar pendiente de cada una de sus frases y del énfasis que le da a cada una de ellas. En un sistema democrático no puede ser "normal" ni mucho menos aceptable que un Jefe de Estado diga que se están cansado de las voces que los acusan de violentar derechos humanos en el marco de sus juegos de guerra; o pretender que su lucha -unilateral- tenga que ser transexenal, por mencionar sólo un par de ejemplos.

La situación de la sucesión se torna aún más grave cuando tenemos a un Ejecutivo rodeado de colaboradores de muy bajo perfil que en muchos casos son amigos del presidente, que controla completamente a su partido y enfrentado con las fuerzas opositoras reales: López Obrador y todo el Partido Revolucionario Institucional, porque la tentación es muy fuerte, y en algún momento se tendrá que plantear la disyuntiva de imponer a un muy cercano, lo que lo tendría como factor de poder detrás de éste, o imponerse el mismo.

Total, igual y ya se sabe el camino...

---Alexred---

P.S. La falta de credibilidad que tiene el Secretario García Luna y la recurrente solución de casos importantes para desviar la atención de otros temas, nos lleva a cuestionar lo siguiente respecto de la aprehensión de Édgar Valdez Villareal alias la Barbie:

¿En realidad fue la Secretaría de Seguridad Pública quien realizó la captura? Sobre todo porque han sido las fuerzas armadas las que han hecho los últimos operativos, o ¿se está cuidando a éstas con motivos de su próxima exposición derivada del desfile militar con motivo de la celebración del Bicentenario? Tenemos derecho a saber.

¿No se le ejecutó porque no opuso resistencia, o porque como dicen los medios, será testigo protegido de la DEA? ¿fueron ellos quienes hicieron la labor de inteligencia?
¿está el gobierno preparado para las posibles acciones de represalia por parte de las bandas afectadas por su captura?

¿Se tiene un plan para asegurar la integridad física de la gente que vaya a los desfiles en todo el país o debemos dar por sentado que habrá más atentados como el de Morelia el año pasado y pero, debemos ver eso como normal?

martes, 24 de agosto de 2010

Un peligro para México... (III y última)

Justo a la mitad del sexenio foxista, ante la ineptitud de su gobierno, comenzaron a resaltar a nivel nacional las políticas con fuerte tendencia social implementadas por el Jefe de Gobierno del D.F. Resultado también de un muy buen manejo y promoción de su imagen que incluía una estrategia de permanencia constante en los medios e incluso de "dictar" la agenda política del día.

La clase política en general, pero particularmente la de la élite gobernante -en este caso la vieja y la nueva élite- comenzó a ver con recelo la popularidad de López Obrador. En ese tiempo yo atribuía dicha popularidad a un factor muy importante, además del que tiene ver con el manejo de la imagen, y se trataba de la cercanía con la gente. En efecto, una de las características de la política en este país es que  sus dirigentes se encuentran cada vez más alejados de la masa, de la base popular de la que se han sabido servir; éste para mi fue el punto más sensible de la larga campaña del político tabasqueño.

Esa cercanía con el pueblo y las políticas económicas, sociales, asistenciales, y culturales llevadas a cabo en la capital del país y que por cierto gran parte de ellas fueron copiadas por varios gobiernos locales y hasta por el propio gobierno federal, asustó al stablishment y se comenzó a mover todo el aparato político y del Estado con el fin de por lo menos frenar a Obrador en su ascenso en las preferencias electorales.

Antes de la campaña presidencial se le acusó de todo sin que se le pudiera probar mucho -por no decir nada- e incluso se hicieron reformas a diversos ordenamientos legales para quitarle facultades al próximo presidente de la Républica -tal es el caso de la COFETEL por ejemplo, y miren como está ahora-, es decir todos esperaban que fuera López Obrador y había que descomponerle el camino.

Ya durante la campaña siguió adelante en las encuestas, hasta que de manera sorprendente un día amaneció en una, la de GEA-ISA -cuyo director general, por cierto fue nombrado por Calderón como Director general del CISEN-, en segundo lugar, atrás de un candidato gris, sin presencia nacional y repudiado incluso por una buena parte de los miembros de su partido; a partir de ahí y sin dejar de mencionar que el tabasqueño cometió errores que fueron aprovechados por sus contendientes, la campaña de Partido Acción Nacional se basó en la descalificación y el amedrentamiento a los electores. Fue así, que se acusó a López Obrador de ser un peligro para México, llegando a afirmar cosas como que de llegar a la presidencia significaría un retroceso en la política nacional y su incipiente democracia, pues regresaríamos a lo peor del autoritarismo priista; que en lo económico caeríamos en una crisis sin precedente pues su propuesta era regresiva, como en los tiempos de Echeverría pero peor; que la gente perdería sus casas, sus empleos; que emprendería una serie de medidas en contra de los empresarios y que comenzaría a realizar expropiaciones y nacionalizaciones de la industria privada; que los empresarios no podrían vivir aquí y tendrían que irse del país -de hecho algunos lo hicieron para no tener que lidiar con esto-; que todo esto crearía un estado de caos y violencia social... Es decir, todo lo que ahora está pasando.

El (¿)gobierno(?) de Calderón inició marcado con el estigma del fraude electoral y con la responsabilidad de haber dividido a la sociedad mexicana en su conjunto, y ha continuado con el lastre que significó llegar de la manera en que llegó, apoyado por todos aquellos que creyeron que López Obrador afectaría sus intereses; sin dejar de mencionar su incapacidad para gobernar, lo que lo ha llevado a hacer todas aquellas cosas que dijo que pasarían con el otro candidato.

 Entonces ¿quién ha sido el peligro para México?

---Alexred---

P.S. Con Fox, sus hijastros, el asunto del toallagate y otros como el de PEMEX, pero sobre todo las adecuaciones al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, la Biblioteca José Vasconcelos y el programa Enciclomedia son los botones de muestra del nivel de corrupción de su (des)gobierno.

De Calderón ya perdí la cuenta, pero ahora sumémosle el escándalo derivado del gasto de los festejos del Bicentenario.

jueves, 12 de agosto de 2010

Un Peligro para México... (II)

El sexenio de Vicente Fox significó un retroceso importante en el proceso democrático en México y en el poder de la figura presidencial, de igual manera su sexenio se caracterizó por ser uno de los más corruptos en la historia del México moderno.

Desde su campaña presidencial, se hizo evidente que el candidato panista no tenía un proyecto de gobierno el cual llevar a cabo en caso de ganar las elecciones, lo que a la postre sucedió, sino el único objetivo claro era sacar al PRI de los pinos incluso, a patadas (Fox dixit), si era necesario.

Conseguido el objetivo primordial, durante su sexenio no pasó nada, no hubo reformas considerables, salvo aquella del IMSS que según se dijo aliviaría las finanzas -una vez más- del Instituto, lo que redituaría en un mejor servicio y mejor destino de los recursos para mejorar e incrementar su infraestructura. No hubo un crecimiento de la economía lo suficientemente importante para encauzar al país por una senda de desarrollo y crecimiento digamos, considerable. Vamos, no hubo seriedad en la acciones de un gobierno que incluso se declaró bicéfalo, contraviniendo la Constitución Federal y traicionando el voto de millones de personas que, desesperadamente buscaban un cambio después de tantos años de hegemonía, corrupción y crisis priistas.

Así, el aclamado cambio que sirvió de lema presidencial nunca llegó, por lo menos no para la mayoría que lo esperaba, ya por desesperación, ya por hartazgo, ya por ignorancia.  

Ante su notable incapacidad de gobernar, Fox se dedicó a desarrollar alianzas con los poderes fácticos que lo apoyaron en su campaña y a los que terminó por servir de tiempo completo; de igual manera,  encumbró a una nueva clase política y burocrática que se dio a la tarea de despilfarrar los multimillonarios recursos generados por los ingresos petroleros con la creación de plazas en la administración federal así como la obtención de prebendas que permiten los altos cargos en la administración pública -un ejemplo de esto último es el propio Felipe Calderón-, sin contar su propia riqueza personal creada durante su mandato.

Asimismo, el dejar de lado la acción de gobierno para la que fue elegido y dedicarse a sus negocios personales tuvo como consecuencia directa el creciente poder de los gobernadores, de los medios masivos de comunicación -sobre todo las televisoras-, de la enorme corrupción que caracterizó a su gobierno y del resurgimiento de los poderes locales, caciquiles, que en muchos lugares de la República no significó otra cosa que el comienzo de el encumbramiento de los líderes de los cárteles de la droga.

En este contexto, era natural que una figura como la de López Obrador, quién venía trabajando su imagen prácticamente desde que se convirtió en Jefe de Gobierno del Distrito Federal y que además, traía un discurso y programas de gobierno de acercamiento con la gente y se situaba del lado opuesto que el Presidente en el espectro político, se perfilara como serio  aspirante a la presidencia de la República, ganando además el apoyo de un número importante, y en franco crecimiento, de votantes a nivel nacional. 

Ahora sí, en la siguiente entrega las conclusiones.

---Alexred---

P.S. Los diálogos por la seguridad parecen monólogos, y qué tal el reclamo al Poder Judicial, ¿no se supone que hay separación de poderes en este país?